Breve historia de Bullas

El emplazamiento de Bullas ha sido empleado como asentamiento humano durante siglos. De los descubrimientos arqueológicos encontrados en el Cabezo de Oro (“Pasico Ucenda”) se puede deducir que las primeras evidencias se remontan a aproximadamente cuatro mil años. Asimismo, de la Antigua Roma se tienen numerosos testimonios de su civilización en villas agropecuarias como Fuente Mula, Fuenblanquilla, La Loma y la más importante de todas: Los Cantos, en la que se halló una pieza arqueológica de excelente factura, que en principio se creía que era una estatua infantil de Baco pero que es una representación del otoño mediterráneo, que actualmente se halla en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.

La Caída del Imperio romano y la Alta Edad Media dejaron muy pocos vestigios. Hasta la época musulmana no aparecen nuevos restos de población en Bullas, con dos núcleos principales: El Castellar, con las ruinas de un baluarte militar del S. XII (también conocidas como “El Castillico“), y en el mismo casco urbano de Bullas, donde de igual forma existió un pequeño núcleo de población andalusí defendido por una fortaleza.

Tras la capitulación de la taifa de Murcia con el tratado de Alcaraz (1243), Alfonso X donará la localidad a Mula en 1254, para pocos años después ser entregada a Caravaca. En 1444, el Maestre de la Orden de Santiago concede Bullas a Cehegín, municipio del que siglos después obtiene la independencia como villa, el 19 de diciembre de 1689, por decreto real de Carlos II.